[01] Exponer
En las periferias urbanas brasileñas, los déficits habitacionales no se expresan únicamente como falta de vivienda, sino también como precariedad constructiva, autoconstrucciones inconclusas y reformas postergadas durante años. Estas condiciones afectan de manera desproporcionada a las mujeres, que suelen asumir la responsabilidad cotidiana del hogar sin acceso a formación técnica, recursos ni reconocimiento en un sector —el de la construcción— históricamente masculinizado. La exclusión de las mujeres del conocimiento constructivo refuerza dependencias económicas y limita su capacidad de decisión sobre el espacio doméstico y comunitario, restringiendo en la práctica su derecho a producir y transformar la ciudad.
[02] Proponer
Frente a esta realidad, Arquitetura na Periferia, con sede en Belo Horizonte, desarrolla un enfoque que articula arquitectura, autoconstrucción y pedagogía feminista. A través de cursos prácticos, talleres y obras asistidas, la iniciativa capacita a mujeres de barrios populares en técnicas básicas de construcción, como albañilería, instalaciones, lectura de proyectos, seguridad en obra y gestión de pequeñas reformas. El aprendizaje está directamente vinculado a la mejora de las propias viviendas de las participantes, conectando el conocimiento técnico con necesidades concretas.
Más allá de la transferencia de habilidades, el proyecto promueve dinámicas colectivas de apoyo mutuo, fortaleciendo redes entre mujeres e incentivando la autonomía económica y material. La capacitación se convierte así en una herramienta para disputar el control sobre el entorno construido, cuestionando quién tiene legitimidad para construir, decidir y habitar la ciudad.
[03] Politizar
El trabajo de Arquitetura na Periferia transforma la formación técnica en un acto político. Al insertar a mujeres periféricas en el campo de la construcción, la iniciativa desafía jerarquías de género y de clase que estructuran la producción urbana. La vivienda deja de ser únicamente un espacio de cuidado impuesto y pasa a ser también un espacio de decisión, aprendizaje y poder.
Desde esta perspectiva, el derecho a la ciudad se ejerce no solo a través del acceso al suelo o a los servicios urbanos, sino también mediante el acceso al conocimiento y a la capacidad de transformar el propio hábitat. Arquitetura na Periferia demuestra que la capacitación técnica, cuando se articula con la organización colectiva y la justicia de género, amplía los límites de quiénes pueden producir la ciudad y en qué condiciones, haciendo del derecho a la ciudad una práctica cotidiana y situada.


